viernes, 2 de septiembre de 2011

Extremismo democrático

Hay personas y colectivos que tienen la manía de autoerigirse en los únicos que, según ellos, defienden una idea, un planteamiento, que a la vez restringen a la concepción que ellos tienen de ese mismo planteamiento. Pasa con el término "izquierda", que tanto marxistas como anarquistas reservan para sí, excluyendo a los demás de él, ideas que sí que pueden ser de izquierdas, como la socialdemocracia. Está pasando también con el concepto de "democracia". Ahora resulta que en una democracia hay que votarlo absolutamente todo.

Estamos asistiendo a una reforma Constitucional, que algunos sectores quieren que se ratifique por referéndum. Es una idea que puede parecer tentadora, pero que en realidad esconde muchos problemas detrás de ella. Una gran parte no acudiría a votar, lo que restaría credibilidad a este ejercicio "democrático", pues ¿es válido el resultado de un referéndum, una elección que tenga una participación inferior al 50%? Yo lo dudo. No se puede pedir a la población que decida sobre algo que es tan complicado como la financiación de un estado, pues muy poca gente posee los conocimientos necesarios en economía para hacerlo. Tampoco se puede pedir un referéndum sobre nada que afecte a la economía actualmente, porque la presión de los mercados sobre la deuda soberana y la bolsa de Madrid sería tremenda, llegando muy posiblemente a obligar a la UE a poner sobre la mesa un rescate como el de nuestro vecino Portugal, Irlanda, o Grecia, lo que tendría consecuencias desastrosas sobre la vida de los ciudadanos durante muchos años. Y si esto no ocurre antes del referéndum, ocurriría al finalizar la votación y ver un resultado contrario a los mercados, como pasaría en un referéndum sobre esta reforma. La democracia no consiste en que se tenga que votar todo. No estamos en una democracia directa ni en un régimen asambleario, cosa que, por otra parte, sería imposible con el volumen de población actual. 

Sin embargo, esto no quita que esta reforma constitucional sea un error. Es un error meter en la Constitución uno de los "mandamientos" de la ideología neoliberal. El déficit es una útil herramienta que tiene el Estado para inyectar dinero a la economía real, al sistema financiero, en época de crisis; es decir, de aplicar políticas Keynesianas, que ya han demostrado en repetidas ocasiones su efectividad. Y poner el la Constitución que se debe priorizar el pago de deuda al pago de sectores como la Sanidad, la Educación, al pago de las pensiones o del subsidio del desempleo es simple y llanamente un error. Nunca hasta ahora había sido la deuda estatal un excesivo problema en una crisis financiera, es más, el Estado generaba deuda al invertir dinero en el sistema financiero, lo que dinamizaba la economía y a medio plazo era la solución de la crisis. Y, no haciendo falta más inversión, el Estado recuperaba lo invertido y pagaba la deuda por los medios normales de financiación del Estado. La deuda pública no ha sido un problema de nuestro Gobierno. Nosotros no teníamos una deuda pública excesivamente grande, nuestro problema es la privada, que no se paga con austeridad en las administraciones. El problema de una deuda pública demasiado grande lo tenían en países como Francia, Alemania, o Italia, dónde sí que poseía un volumen importante. Ahora nos obligan a curarnos de sus males, que nosotros no sufrimos. 

Y esta reforma vuelve a mostrar la incapacidad del Gobierno en explicar sus medidas, en explicar, precisamente, que no son suyas, sino que siguen las directrices de la Unión Europea, que ahora mismo está en manos de la derecha. Esta reforma, al igual que otras tantas aparece a la población como decidida en La Moncloa, cuando en realidad lo ha sido en Berlín. Esta reforma adolece de unas formas que ponen en cuestión la calidad democrática, no por la ausencia de referéndum, sino por las prisas y la fecha. El error más grande no es reformar la Constitución sin referéndum, sino el haber tardado 30 años en hacerlo. Se podían haber introducido reformas en la Carta Magna mucho antes, reformas que sí que podían haber sido votadas, reformas que son de sentido común y que no hubiesen supuesto, creo yo, demasiada polémica, como el garantizar la igualdad de sexos en el acceso a la Corona. Es estúpido tener a la Constitución como algo intocable y perfecto. La realidad cambia, y el marco legal debe hacerlo con ella. 

Esta reforma limita mucho una de las principales diferencias entre el PP y el PSOE a la hora de hacer frente al  problema de el exceso de gastos. Los gobiernos "populares", todos los de derechas, porque CiU también; como se ve en Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia o Cataluña priorizan el pago de la deuda en detrimento del pago de farmacias, de la manutención de la educación (con el despido de interinos), de la Sanidad, cosa que se respeta entra las filas socialistas.

Y, ante todo, no se entienden las prisas por hacerlo a tres meses de las elecciones, máxime cuando entrará en vigor dentro de varios años. No se entiende que sea un gobierno socialista quien proponga la medida, no se entiende que se acelere tanto, reduciendo al máximo el necesario debate para cualquier reforma constitucional, lo cual mina la calidad democrática de nuestro país. 

Esto dicho, al fin se ha reformado la Constitución. El problema no es que no se vote en referéndum, el problema es que ésta haya sido la primera reforma constitucional. Ahora, y a más tardar, la reforma Constitucional no debe ser seguida de referéndum, sino precedida por él. El referéndum que lleva tanto tiempo pendiente, sobre monarquía o República, y según el resultado, se deberá reformar la Carta Magna, o no. Eso si no hay otra reforma que vaya antes.

viernes, 29 de julio de 2011

Patriotismo de latón

Desde hace unos meses, estamos viendo el auge de un espetro político que se creía residual: la extrema derecha. Haciendo bandera de patriotismo, se  dedican a poner trabas a ese país que dicen tanto amar y defender. Desde el Tea Party en EEUU hasta Europa, parece que el daño que le hacen a su país es proporcional al nacionalismo de su discurso.

En USA, el Tea Party está a punto de crear una suspensión de pagos que acarrearía la rebaja de la nota de la deuda emitida por EEUU por primera vez en su historia (aunque por otra parte, quizás eso haría que el Gobierno estadounidense se sumase a las voces críticas contra estas entidades, monstruos del capitalismo más voraz), lo que sería un gran problema para la economía norteamericana y mundial. El Tea Party parece no proponer ninguna opción más que la desaparicion del estado, porque no aceptan la propuesta ni de su propio partido, el Republicano, que a pesar de ser totalmente liberal (en el sentido europeo del término), no la aceptan por "moderada". Entre otras cosas, porque mantiene unas becas de estudio para chavales pobres... ¡Que monstruosidad! ¡Que los pobres puedan estudiar! Ni hablemos ya de la subida de impuestos propuesta por los demócratas a las clases más altas. ¡Dónde vamos a llegar! ¡Que los ricos paguen impuestos para que los pobres tengan una calidad de vida un pelín mejor! ¿Derecha ultraconservadora? A mi me parece más cercano a las ideas anarquistas y la única ley que aceptan: la del más fuerte, la ley de la selva. Y sí, anarquistas, porque ellos también proponen un "acercamiento"de la política a la sociedad mediante pequeños grupos vecinales. "Desprofesionalizar" la política, dicen. Yo lo entiendo como que los que decidan sobre economía sea gente sin preparación alguna y dirigidos directamente por la Cámara de Comercio, la gran CEOE americana, que  de hecho se gasta un montón de dólares en financiar las campañas electorales del Partido Republicano. Pero que se va a esperar de un país dónde un chaval de 20 años no puede beber una cerveza pero uno de 12 sí que puede comprarse un arma. Que se va a esperar de un grupo poítico que cree necesario perforar todo el mundo en busca de petróleo, que no se "cree" (¿Creer? Es un hecho, no una creencia como ese Dios al que tanto adoran...) el cambio climático, y que en el siglo XXI, en los albores de la era digital, cree necesario una vuelta al sistema democrático del siglo XVIII.

Y en Europa no vamos rezagados. Acabamos de ver una manifestación propia de la España de los años 20 y 30, y no de la Noruega del siglo XXI, en la cual un "iluminado" ha asesinado a jóvenes militantes de las Juventudes Laboristas, jóvenes que creían en una sociedad mejor, más igualitaria y más libre, y luchaban por ello gracias a las herramientas de un Estado democrático, por vía exclusivamente pacíficas. Estamos asistiendo a la entrada en los Parlamentos, al establecimiento entre las tres fuerzas políticas más poderosas a partidos que sostienen un discurso xenófobo, islamófobo y antidemocrático en algunos casos. ¿Ayuda a Noruega el que haya 76 personas menos? Desde luego que no. Intentando justificandose mediante una retórica que muestra su incultura al resto del mundo, la persona que ha hecho esto no ha conseguido sino el rechazo de sus ideas (o al menos de sus actos) por la sociedad y por todo el espectro político, inclusive los partidos mas próximos a sus ideas, como el "Partido del Progreso" en el que militó, y que hoy es la segunda fuerza política de Noruega. Ya no hablamos de los peligrosos partidos comunistas con los judíos detrás que se temían antes de la guerra, sino de la idea según la cual los Partidos Socialistas pretenden el establecimiento de un marxismo-islamismo o de un marxismo-interculturalismo ¿Sabe que es el marxismo? Los partidos Laboristas y Socialistas de Europa abandonaron esa ideología hace tiempo. Pretenden (como están consiguiendo en Dinamarca) cerrar las fronteras.Que no entren los inmigrantes. Que sólo queden los "Europeos" cristianos de toda la vida, y sólo falta añadir que sean altos, rubios y de ojos azules. Y esas ideas han cristalizado en Partidos como el de Geert Wilders en los Países Bajos o Plataforma per Catalunya en España; o se han infiltrado en los Partidos Conservadores como pasa con el PP en Cataluña y García-Albiol, o se han visto abocados a adoptar esa retórica para mantener su espacio electoral, como le ha pasado a Sarkozy en Francia. Incluso ha habido casos en los Partidos de Izquierdas, como es el caso de Thilo Sarrazin en el SPD alemán. Sus ideas se ven amplificadas por los medios de comunicación. Todo esto sostenido con la retórica nacionalista cercana a la del NSDAP. Pero la realidad, como demuestran numerosos estudios, es que los inmigrantes son un colectivo que aporta más dinero a la sociedad del que recibe,  un colectivo que realiza la mayoría de los trabajos que hoy día el Europeo considera "indignos", como trabajar doce horas al día en un invernadero, tareas de limpieza etc etc. Por lo tanto, la inmigración beneficia a la sociedad. Un colectivo que en numerosas ocasiones es explotado, y que no sabe defenderse adecuadamente por medios legales, es mas víctima que culpable. Un ejemplo de ello es la ciudad considerada la más importante y conocida del mundo, New York, que es un gran crisol de inmigrantes, y lo ha sido a lo largo de la historia. Desde Chinatown y Koreatown, o Little Italy y hasta el Bronx (la zona más variada etnicamente del mundo), pasando por Harlem y East- Harlem (también llamado el Harlem Latino , o "El Barrio"), NYC es lo que es gracias a la inmigración.
Otra clase de discurso nacionalista que está hiriendo al país al que dice defender se da en Bélgica: con tal de avanzar hacia la independencia de Flandes, el N-VA está bloqueando todo acuerdo en el país, lo que se traduce en caos económico en  un período de crisis internacional. Otra cosa similar a pasado en Portugal: Europa impone unas consignas a seguir de corte indudablemente liberal, y el Gobierno, socialista, no puede sino presentar un plan de ajuste contrario a su ideología y discurso. Pero el principal partido de la oposición, que se supone tiene una ideología liberal vota en contra. Resultado: Portugal cae, elecciones y un plan de ajuste mas duro que el anterior, lo que sin duda no es ayudar al País. Lo mismo en Grecia, el partido conservador vota en contra de planes de ajuste propuestos por sus socios Europeos. Y algo similar pasó aquí en España, dónde el PP votó en contra de un plan de ajuste que seguía las consignas dictadas por sus socios Europeos con fines únicamente electoralistas.

¿Eso es ayudar a su país? Yo creo que no. Ayudar a su país es ayudar a salir de la crisis, para lo que todo el mundo tiene que ceder, ayudar a su país es ayudar a sus ciudadanos, y no a la Bolsa (aunque no hay que ignorarla, y a veces ayudar a los ciudadanos pasa por ayudar a la bolsa, o más bien no hacerlo les perjudica gravemente). Basta de nacionalismos de pacotilla, que no hace sino dividir, enfrentar y poner trabas a ese país que tanto aman.

miércoles, 29 de junio de 2011

¿Libertad o igualdad?

La izquierda debe replantearse, entre otras cosas, su modo de entender estos conceptos: ¿Puede haber igualdad si no hay libertad? No. ¿Puede haber libertad si no hay igualdad? Aún menos. Una sociedad sin libertades es lo que se llama una Estado totalitario, y en un Estado totalitario hay una cúpula de altos funcionarios que controlan por completo al resto de la sociedad, sea en un Estado de concepción estalinista o fascista. Por tanto, en una sociedad sin libertades no hay igualdad. ¿Puede haber libertad si no hay igualdad? A mi entender, el primer valor que debe buscar el ser humano en su existencia es la libertad. Libertad de pensamiento, de acción. Pero eso, creo yo, debe ser una meta personal. La sociedad no puede primar la libertad antes que la igualdad. Esta primacía de la libertad es lo que ha conducido a la crisis político-económica actual. Los neoliberales, la derecha económica, decían que esa libertad traería riqueza a las empresas, que contratarían y repartirían así ese dinero. Es rotundamente falso, como se he demostrado. Esa libertad de acción lo que ha conseguido es que ese ente llamado "los mercados" absorba cantidades ingentes de dinero. La desregulación financiera ha sido la oportunidad de las grandes fortunas para acaparar no sólo más dinero, sino también más poder político, que les había sido quitado con la llegada de la democracia con sufragio universal, y ahora va a ser mucho más difícil quitárselo. Para responder a la pregunta, esa libertad sólo se puede aprovechar si eres de los de arriba; para los demás, es cada día más difícil tener la libertad de decidir nuestra vida, estamos supeditados a la cantidad de dinero disponible en un límite inaceptable. Para mucha gente, emanciparse es misión imposible, la edad media supera ya los 30 años, cuando antes era inferior a los 25. El poder acumulado por el capital es tanto que el poder real de nuestros parlamentos es muy inferior a lo que debiera. El movimiento 15M y Democracia Real Ya (DRY) están hartos e indignados de esta situación, y no es falta razón (en ese tema). Ya es hora de volver a poner coto a los mercados, porque no es aceptable que cuando el número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza aumenta, que cuando un Estado tenga alrededor del 20% de desempleo, las grandes empresas presenten beneficios millonarios y encima presenten EREs. No es de recibo que después de años de ganancias inimaginables para el común de los mortales, se tenga que dar aún más dinero a los bancos, so pretexto de bancarrota, y que para más inri, los directivos cobren ese mismo año dividendos millonarios, aún denegando préstamos a empresas y particulares. Esos mismos bancos han dado durante años créditos a todo el mundo, créditos a personas que no eran capaces de pagarlos. Y ahora, no dan créditos ni a personas que son perfectamente capaz de hacerlo. Los bancos tenían que haber hecho frente a la locura de la gente que ganando 900€/mes pretendía dar 800 al banco por la hipoteca. Era su responsabilidad.
Ahora estamos frente a una encrucijada. La izquierda europea, atrapada durante demasiado tiempo en el engaño de los neoliberales (la "Tercera Vía"), debe volver a sus planteamientos socialdemócratas. Es hora de legislar a nivel económico el control sobre los bancos. Es hora de volver a pregonar el control institucional sobre los mercados, de hacer una política económica para las clases medias y bajas, y no de ceder ante la presión de los mercados.Los partidos socialistas deben recuperar el lugar que les corresponde en la izquierda económica, deben recuperar un discurso socialdemócrata. Es hora ya, hay que hacerlo rápido, pues tenemos que hacerlo todos a la una, pues con la velocidad a la que se mueve hoy día tanto la información como el dinero hay que coordinarse, hay que ponerse de acuerdo para hacerlo todos juntos. Cada día que pasa los mercados acumulan más dinero, más poder, y hay que aprovechar la oportunidad de que al otro lado del Atlántico hay también un líder progresista.
El poder real en la economía en Europa se sitúa en pocos centros: Bruselas, Berlín, Londres, París, poco más. La solución está en que todos los partidos socialdemócratas europeos sean uno, en dar ejemplo y unirse a nivel europeo, en dar un discurso sólido contra la derecha, ya no social, sino económica.
Y no sólo eso. Otro paso importante que se debe dar es el convertirse en un ejemplo de democracia y transparencia, en escuchar a la calle, en hacer leyes electorales más justas, en crear normativas internas (o incluso leyes) que impidan que un imputado vaya en las listas, en hacer que todo sea más límpido para los ciudadanos y que no pueda haber sino la sombra de sospecha de corrupción. No hay que tener miedo a las primarias, a la democracia interna. En Francia se van a enfrentar a unas primarias, y no hay que verlo sino como una oportunidad de dar fuerza al proyecto, de dar fuerza al candidato elegido, y no como una escisión interna en el Partido.
Tenemos esa gran oportunidad por delante, eso o caer en una arga travesía del desiert, apartados del poder, de la oportunidad de cambiar las cosas por una derecha conservadora y liberal que ha quedado demostrado con esta crisis que no tienen razón.

lunes, 9 de mayo de 2011

Políticas

Ya lo decía Keynes. El sistema capitalista en el que vivimos se caracteriza por unos ciclos que alternan períodos de bonanza con unos de crisis económica, más o menos fuertes. Según el economista, estos períodos de crisis se debían sortear con unas políticas de inversión por parte de los Gobiernos, unas políticas destinadas a meter capital en el sistema económico nacional. Sin embargo, en esta crisis, los Gobiernos europeos han optado por lo contrario. La reducción del déficit debe ser la piedra angular de la política económica de los veintisiete. Esto ha sido decidido por la gran potencia económico europea, Alemania. El Gobierno de Merkel, desoyendo al sentido común que nos dice que en estos tiempos corresponde al Gobierno ser el garante de la economía nacional, apuesta por intervenir al mínimo para que el estado no entre en déficit, siendo las empresas pues las encargadas de sostener la economía. Sin embargo, al no entregar dinero los bancos, las empresas se ven en dificultades para obtener crédito suficiente para subsistir, no digamos ya para sostener la economía de un país. Esto aún es posible en una potencia económica del rango de Alemania, Francia o Reino Unido, pero no en el caso español. Y todo esto unido a que cada estado recibe una "nota" de parte de las agencias de rating, y esa nota repercute en la compra de deuda soberana en los mercados. Pero resulta que esos "profesores" que nos notan no vieron venir esta crisis, y además ellas mismas compran deuda, por lo que se benefician si nos ponen una mala nota. A mi entender, sólo esto ya justifica el fracaso de las políticas neoliberales, hace falta un Estado fuerte que intervenga en la economía, un Estado que diga a las empresas lo que pueden o no hacer, dentro de unos límites por supuesto.
Aquí, en España, la crisis mundial ha tomado un cariz diferente. Como el señor Aznar declaró que España era casi entera un solar edificable, en contra del buen gusto y del sentido común, España construyó miles de viviendas. Hay más viviendas que núcleos familiares, muchas mas. Pero claro, resulta que aportaba dinero y hacía que el PIB creciese lo nunca visto en España. Así que nada, todos a mirar hacia otro lado. Y cuando la crisis internacional se convierte en la aguja que pincha nuestra burbuja inmobiliaria, el Ejecutivo socialista se ve metido en una crisis causado por una política que no es la suya pero que no se atrevió a cambiar y con las reglas del juego contrarias a su idelogía, y con un Estado casi sin empresas públicas, un Estado sin ingresos más que los impuestos.

Desde que llegó al poder, el PSOE se vio metido en una ola de crecimiento económico, y en vez de analizar y racionalizar nuestro sistema económico, no se atrevió a tocarlo. Prefirió dedicarse a redactar leyes de avance social, leyes tan necesarias como la del matrimonio homosexual, igualdad, aborto, memória histórica, antitabaco, pero se olvidó de la economía. Bajo el gobierno del PSOE, el ladrillo nos llevó a la tasa de paro más baja jamás registrada. Aunque al contrario que su predecesor, el PP, el PSOE sí que fomentó tímidas pero importantes acciones como subir las pensiones todos los años.

Ahora, con las encuestas en contra, el PSOE se enfrenta a unas elecciones. Se enfrenta a un partido al que la crisis a dado alas, a mi parecer sin motivos. La crisis ha hecho impopular al ejecutivo, pero por sus políticas económicas. Y resulta que esas políticas no son suyas, son lo que decidió la mayoría de gobiernos de la UE, conservadores. Al inicio de la crisis, en cuanto la reconoció (que le costó lo suyo), el PSOE puso en marcha medidas de gasto público para la mejora de la economía. Hasta que los mercados y sus homólogos europeos conservadores dijeron basta. Entonces, y bajo las críticas de sus antiguos aliados, los partidos a su izquierda, pero irónicamente también del PP, el Gobierno dió un giro radical a sus políticas y puso medidas de reducción del déficit muy severas. Y digo irónicamente porque esas políticas siguen las directrices marcadas por los compañeros de partido del PP. Cuando habló, Rajoy esbozó las líneas que seguirá su partido, cercanas a las de Cameron en RU: subir las tasas universitarias, despedir funcionarios, y muy severos planes de reducción inmediata de déficit, aún más, lo que paralizaría por ejemplo la aplicación de leyes como la de dependencia. Eso son las políticas que por ejemplo el Gobierno de Zapatero no ha hecho. Sin embargo, sí que ha hecho lo que ha podido dentro del estrecho márgen de maniobra que le dejan las directrices de Europa: subir las pensiones mínimas, plan de inversión estatal para la creación de empleo público (plan E), prolongar el subsidio al desempleo; al menos hasta que la presión de los mercados obliga a más restricciones presupuestarias y por ende a retirar esa medida.

Y sí, la presión de los mercados, a la que no podemos escapar solos. Hoy día, los gobiernos consiguen su financiación a través de esos entes, y estamos bajo sus ordenes. Para ponerles restricciones, tiene que haber un consenso global de eliminación de paraisos financieros, y de legislación de medidas de control a los mercados. Y esto sólo es posible si la izquierda está en el poder a ambos lados del Atlántico, y se convence a China, Rusia, India y Brasil. A mi parecer, no se puede quejar el que no vota. La participación en las últimas elecciones al Parlamento europeo fue del 44%, así que si los conservadores están en el poder en Europa, y no gustan sus políticas, es por culpa de aquellos que no fueron a votar. Las elecciones europeas son muy importantes. El PSOE no puede hacer caso omiso de los mercados, como le gustaría, pues entonces no podría financiarse el gobierno, lo que sería mucho peor que la situación actual.

Ahora nos enfrentamos a unas elecciones municipales no legislativas. Me parece que el PP no hace ningún bien a la democracia al hacer campaña de problemas estatales (y aún menos presionando la justicia y sembrando dudas sobre la separación de poderes, y dictando a los demás quién se puede o no presentar a las elecciones).  No es un plebiscito sobre el gobierno de Zp, como dijo la señora Esperanza Aguirre, es el momento de elegir quién gobernará tu ciudad, tu Comunidad. Se trata de hacer que ningún Ayuntamiento gaste tanto como para que cada madrileño deba 2000€ por los delirios faraónicos del manirroto de nuestro regidor. De que quién nos represente como Presidente de nuestra comunidad no use la televisión pública para su propaganda, de que no se ría de nosotros diciendo que el 11M fue ETA, de que no se instale el copago en nuestros hospitales, de que no haya errores de inglés en los anuncios de colegios bilingües, de que en vez de crear bachilleratos elitistas, se invierta en educación pública y no concertada. Es para que el  transporte público no multiplique su precio (y que conozcan sus abonos y no se rían de nosotros). En resumen, es para salvaguardar los servicios públicos esenciales. Ya basta de hacer hospitales vaciós y despedir médicos. Ya basta de privatizar EL AGUA. Eso ya no es tolerable, es ir demasiado lejos. El agua es de todos, privatizar el canal de Isabel II es una aberración, siendo una empresa pública que además da beneficios, crea dinero público sin impuestos. Sólo falta que privaticen el aire. Ese aire que parece tan bueno porque las estaciones de medición están en los parques.

jueves, 14 de abril de 2011

¿República o Monarquía?

Hoy, 14 de Abríl, se conmemora el LXXX aniversario de la proclamación de la II República, que empezó a las seis de la mañana en Eibar, y se iría produciendo progresivamente en todos los ayuntamientos a lo largo del día. Y hoy día, que estamos bajo la monarquía de Juan Carlos I, mucha gente nos cuestionamos ¿Monarquía o República?¿República federal, centralista, como Francia, como Italia, como Alemania?

A mi parecer, el sistema monárquico es arcaico. No acaba de cuadrar con la democracia del siglo XXI. Nuestra Constitución dicta que todos somos iguales ante la ley, pero la Casa Real tiene privilegios. Un ciudadano no puede aspirar a ocupar la Jefatura de Estado, como legítimamente correspondería en una democracia actual, pero el Heredero la tiene asegurada, si quiere. Además, se ha de recordar que fue Franco quien puso al Rey en el trono que tantos años acaparó. Sí, fue ratificado en referendum, pero junto con la Constitución, la pregunta era, al fin y al cabo, ¿Dictadura o democracia? , por lo que nunca se preguntó al pueblo español si quería un monarca soberano o no. Por tanto, la Jefatura del Estado español no es una institución representativa de la voluntad de los españoles, sino que es un cargo reservado a una élite, como antaño. La verdadera búsqueda de la igualdad, por ende, correspondería más a un estado republicano que a uno monárquico.

Sin embargo, la Casa Real es de mucha utilidad para un Estado como el nuestro. Para empezar, nuestro Jefe de Estado es un árbitro relativamente neutro, de un punto de vista político. Eso tiene sus ventajas, por ejemplo que una ley ratificada en el Parlamento va a ser firmada, porque no puede oponerse durante mucho tiempo. Aunque eso también tiene sus desventajas, como por ejemplo el caso de un Berlusconi español, que dicte leyes para crearse un escudo judicial. Pero, recurriendo otra vez más a Il Cavaliere, también evita que una persona así nos represente de cara al extranjero. Y no hay que olvidaar la apuesta desde el principio del Rey por la Democracia, desde la transición hasta la fuerte condena al Golpe del 23F. Otro argumento a favor de la monarquía es que es una gran ayuda para muchas relaciones bilaterales. La más cercana, Marruecos. El Rey ha evitado muchos conflictos diplomáticos con el país vecino, que habrían puesto eb aprietos a España, por la lucha contra la immigración o el abastecimiento de Ceuta y Melilla. Y, en general, para todos aquellos estados regidos por cargos de larga duración, como las monarquías del Golfo Pérsico.

Dicho esto, la pregunta inicial sigue sin tener respuesta. El Rey, a mi parecer, se merece plénamente su cargo. ¿Pero su hijo? ¿Debe ser Rey solamente por "ser hijo de..."? Yo apuesto por un referéndum cuando muera el Rey. Hasta entonces, apoyo la monarquía. Después, no lo sé. La búsqueda de la igualdad quizás pesa más.

Lección sobre la Segunda República, el bienio negro.

La II República:

El bienio negro (1933-1936)





I. Llegada al poder: elecciones de 1933



Las crecientes dificultades políticas hicieron que Manuel Azaña dimitiera como Presidente del Gobierno, convocándose elecciones parlamentarias el 12 de Septiembre de 1933; siendo éstas las primeras con voto femenino (gracias a Clara Campoamor). Los resultados suponen un vuelco respecto al parlamento anterior.

La antigua coalición republicano-socialista se presentó dividida. Además, tras las dificultades en la aplicación de las reformas legisladas, gran parte del electorado de la izquierda, especialmente el anarquista, que había votado en 1931 a la coalición izquierdista considerada como un “mal menor”, siguió las consignas de la CNT y no acudieron a la llamada de las urnas. Numerosos estudios se cuestionan si el voto femenino fue decisivo en esta victoria de los partidos conservadores. En realidad, no hubo una enorme pérdida de votos por parte de la izquierda, pero debido a la ley electoral, con la cual la candidatura más votada obtenía el 80% de la representación, las divididas candidaturas de izquierda y centro no pudieron obtener mayoría frente a la sólida coalición de derechas, la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). El parlamento pasaría de una mayoría de intelectuales y líderes sindicales a una mayoría de propietarios y burgueses. Este bienio será llamado negro, conservador o radical-cedista.

Con los resultados en mano, el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, decide que no será el partido más votado en encargado de formar gobierno, bajo el temor de una revolución social ante un gobierno de Gil-Robles y la CEDA: será el Partido Republicano Radical (PRR), de Alejandro Lerroux, el encargado de formar gobierno. Éste crearía un gabinete monocolor pero con el apoyo parlamentario de la CEDA.



II. Las contrarreformas: Programa de la derecha



El nuevo gobierno del PRR, presionado por la CEDA a su derecha, paraliza de inmediato la mayoría de las reformas emprendidas por el anterior gobierno.

Para empezar, se detiene la Reforma agraria con la ley de Contrarreforma (gran pilar de la Izquierda, y base de su programa electoral) y se empieza la devolución de tierras a la nobleza y al clero. Estas prácticas iban normalmente acompañadas de indemnizaciones, lo que supuso un gran coste para el Estado. Además, se anula la cesión de tierras no o mal cultivadas a los campesinos. Esta reforma provoca un duro enfrentamiento del Gobierno central con la Generalitat catalana (Lluís Companys), en manos de ERC: el gobierno catalán redacta una ley en 1934, la Ley de contratos y cultivos, que permitía a los rabassaires (campesinos arrendatarios de viñas) acceder a la propiedad de las tierras trabajadas pagando un precio tasado al propietario. Los conservadores envían esta ley al Tribunal de Garantías constitucionales, que al declararla no válida, provoca que la Generalitat promulgue una ley casi idéntica.

También se legisla la total libertad de contratación, lo que supuso una baja del salario del jornalero.

El Gobierno nacional, en su ideología centralizadora, elimina de las discusiones en las Cortes el proyecto estatutario vasco, provocando un enfrentamiento con los nacionalistas vascos, con el PNV, impulsor del proyecto.

El Gobierno conservador amnistía a los participantes en el Golpe de Estado de 1932, y a los partidarios de la dictadura de Primo de Rivera, particularmente a Sanjurjo, que se exilia a Portugal. Sin embargo, no se anula la reforma del ejército. Los Altos Mandos del ejército recaen en militares antidemócratas: el general Fanjul fue nombrado subsecretario de Estado de la Guerra, y el jefe del Estado Mayor fue el General Francisco Franco.

El gobierno de Lerroux también aprueba un presupuesto de culto y clero, e inicia negociaciones con el Vaticano, y, aunque no anula la reforma educativa, reduce el presupuesto de educación de manera muy significativa.



III. Las revueltas sociales y la revolución de 1934



La izquierda radical, particularmente los cenetistas y el ala del PSOE y UGT liderada por Largo Caballero, inician una cascada de protestas, manifestaciones y huelgas. Bajo esta oleada de la izquierda extremista, la CEDA aumenta su presión en el gobierno y exige su entrada en el gabinete de Lerroux, y en octubre de 1934, la CEDA obtiene tres carteras. Al día siguiente se convocan huelgas y manifestaciones con el objetivo de defender los derechos de los trabajadores, pero con éxito muy desigual debido a la no participación de la CNT, la descoordinación a nivel nacional, y a la dura represión por parte del gobierno, que encarcela a los principales dirigentes del PSOE y la UGT, así como a otros líderes de izquierdas, como Largo Caballero.

Sin embargo, en Cataluña y Asturias, las consecuencias son muy graves. En Cataluña, la revuelta tiene un componente político muy importante, más que social. Presionado por los campesinos, por la izquierda y por los nacionalistas, Lluis Companys proclama la República Catalana dentro del Estado Federal español., y organiza una huelga general apoyado por una gran alianza (PSOE, UGT, rabassaires, comunistas y ERC). Sin embargo, la CNT no participó en la huelga, lo que la condenó al fracaso. Se declaró el Estado de guerra, y el ejército ocupa el palacio presidencial. Se detienen a más de 3500 personas, entre ellos todos los miembros Ayuntamiento de Barcelona y del gobierno catalán, electos por el pueblo, así como a Azaña, que se encontraba en Barcelona.

En Asturias, los mineros protagonizan una auténtica revolución, que esta vez sí que tuvo éxito gracias al apoyo de PSOE/UGT, CNT, y los comunistas. Los mineros, armados, toman los cuarteles de la Guardia Civil, y sustituyen los ayuntamientos (muy mayoritariamente de izquierdas) por comités revolucionarios, que empiezan a organizar rápidamente la comarca, asumiendo el abastecimiento de alimentos, agua y electricidad, así como el funcionamiento de los transportes. Los mineros controlaban absolutamente los centros de Gijón y Avilés, y se dirigieron a Oviedo, que sitiaron para defender su revolución y protagonizaron duros enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales. Al mando del general Francisco Franco, los Tercios Irregulares, que son parte de la experimentada Legión Africana, son enviados a reprimir el levantamiento. Durante diez días se suceden los combates, hasta que le revuelta es finalmente reprimid: más de 1000 mineros muertos, muchos por ejecuciones sumarias por parte de los mandos militares, más de 2000 heridos y más de 5000 detenidos. La CEDA aboga por ejecutar a los cabecillas, pero la gran mayoría de las condenas a muerte una vez se termina la revuelta son conmutadas. Los levantamientos de Asturias son considerados el preludio de la Guerra Civil.



Durante este período, la inestabilidad política es pan de cada día. Los cambios en el ejecutivo son frecuentes, alternándose incluso el Jefe de Gobierno (Lerroux, Martinez-Barrio, Samper, todos del PRR). En 1935 tras algunos escándalos que afectan a ministros del PRR, como el del estraperlo y varios casos de malversación de fondos, y a causa de la patente radicalización política, el moderado partido Republicano Radical pierde sus apoyos, mientras que la CEDA se ve reforzada. Esto hace que Gil-Robles reclame a Alcalá-Zamora la Presidencia de Gobierno, pero este se niega y dos independientes (Joaquín Chapaprieta y Manuel Portela, que no pertenecían a ningún partido) se hacen cargo del Gobierno, hasta que en Febrero de 1936 son convocadas elecciones. Las Izquierdas se habían reorganizado en el Frente Popular, y la derecha en el Bloque Nacional.

domingo, 27 de marzo de 2011

¿Cual es el sueño de los que están despiertos?. La esperanza.

Esas son las palabras de Carlomagno, y siguen teniendo mucho significado (aunque ya lo dijera Aristóteles, "La esperanza es el sueño del hombre despierto."). Para seguir con el tema del post anterior, he de decir que he cambiado de opinión. O no del todo. Ahora me explico.

El pueblo libio sigue en lucha contra su dictador. Sin embargo, al contrario que en Túnez y Egipto, se está masacrando a la población civil. Y, por ende, se requiere una intervención militar. La comunidad internacional no se puede permitir el lujo de no apoyar un levantamiento popular en contra de un dictador, y menos cuando se reprime con metralletas. No es otro Irak. En Irak, para empezar, no hubo resolución de la ONU, y por tanto, fue una invasión ilegal. Además, el país no estaba en pie de guerra. Y no sólo hubo ataques aéreos, sino que se enviaron tropas terrestres para invadir el territorio iraquí. 
Libia es otra cosa. Inmersos en una guerra civil, la ONU ha dictado una resolución. Además, sin votos en contra. Para empezar, los países extranjeros no envían tropas de a pie, sino que trabajan en una zona de exclusión aérea, para acabar con los bombardeos que sufrían a diario los civiles en las ciudades sitiadas. Esto, sea o no una guerra (decídanse, señores juristas), a mi parecer, entra desde luego en la categoría de "justa". Por ahora.
Por el momento, se están defendiendo los derechos humanos. No estoy de acuerdo con IU, no creo que se estén masacrando civiles, el Régimen ya habría sacado fotos, y no simples números que pueden ser inventados. Pero mi temor es lo que pueda suceder. Que se imponga un colonialismo ideológico. Que se siente en el trono otro dictador. O que se cree una inestabilidad endémica. En el país, o incluso en toda la región, pues todo esto se puede extender a Túnez, Egipto, Siria, Bahrein, Yemen... Si tanto apoyamos los derechos humanos y la democracia, es hora de demostrarlo.

martes, 1 de marzo de 2011

No al intervencionismo estadounidense

¡Delenda Cartago!
Y el régimen tunecino fue el primero en caer.

El país más occidentalizado del Maghreb fue donde estalló la Revolución de los Jazmines, que pronto se extendería de Marruecos a Omán, es decir, África del Norte y Oriente Medio, con mayor o menor repercusión. El siguiente dictador en caer ha sido el egipcio, Mubarak. Resistió algunos días más en el poder que Ben Alí, que en seguida se fue del país con tonelada y media de oro (podemos observar como quiere a su pueblo, que le quita sus bienes). Mubarak, al menos, no se ha ido de su país expoliando las riquezas al alcance de su mano.
Entre Túnez y el pais de los faraones, el pueblo libio (o mas bien las tribus libias, que no forman un conjunto homogeneo) se levantaron contra su dictador, el más veterano de todos los de la región con 41 años en el poder. Y el tiempo que resisten los dictadores en el poder va in crescendo, Muammar al Gadafi resiste. Y al contrario que en los países anteriores, está empleando la violencia contra su pueblo. Y eso es algo absolutamente denigrable e intolerable, y la comunidad internacional debe hacer algo.
Según diversas fuentes, el autoproclamado líder de la Revolución libio, ante las deserciones masivas de su ejército, ha decidido contratar mercenarios, que, fusil en mano, disparan a todo el que se ponga delante de ellos.
La lenta burocracia europea todavía está empezando a moverse más allá de las apreciaciones de los Gobiernos nacionales; sin embargo los Estados Unidos, ya envían a su ejercito camino de la antigua colonia italiana. Siendo Libia un país con petróleo (lo venimos notando en los mercados desde el inicio de las revueltas), la poderosa máquina politico-económica norteamericana pone rumbo a Trípoli. Esto, sinceramente, me decepciona. Esperaba algo más del flamante nobel de la paz y presidente de los EEUU. Dejémosles hacer su revolución. Nadie ayudó en las revueltas de 1848 a los pueblos europeos, dejémos a los pueblos norteafricanos que hagan lo mismo, que derriben ellos a sus gobiernos, sin enviarles a los "liberadores" ejércitos occidentales.
En mi opinión, estos movimientos militares no son sino el reflejo de los intereses de algunas grandes empresas. En mi opinión, enviar a los Marines no haría sino acrecentar el antiamericanismo de numerosos musulmanes, corremos el riesgo de crear otro Irak, o peor, que Al Qaeda en el Maghreb Islámico aproveche el antiamericanismo y cree otro Afghanistán a pocos kilómetros de Europa. Según muchos testigos, estas revoluciones no son de índole religioso, como lo fue la iraní de los años 70; y, por ende, no debe haber intrusismo extranjero. En todo caso, y sólo para defender a la población civil de los mercenarios de Gadafi, el único ejército con legitimidad para entrar en territorio Libio son los cascos azules de la ONU, siempre que los representantes de ese país estén de acuerdo.
Ya está bien de tanta hipocresía. Nuestra civilización occidental ha legislado los derechos humanos, ha penado los crímenes de guerra, así como los crímenes de lesa humanidad, pero aún así ha apoyado los regímenes dictatoriales que los violaban, a sabiendas de que lo hacían. Y, sin embargo, ahora son malos muy malos y se tienen que ir. Señores, un poco de coherencia. Mi pregunta es: ¿Apoyarán igual al pueblo chino en caso de una revolución contra su gobierno?

lunes, 10 de enero de 2011

Tolerancia vs extremismos

Empieza este nuevo año, y (aparte de desear un buen año para todos, especialmente para nuestra convaleciente economía, que se recupere, porque cuando está buena tiene a bien alegrarnos a cualquiera) lo que más me gustaría es que desapareciese el radicalismo de nuestras sociedades. Desde el Tea Party, hasta los radicales islámicos, pasando por los radicales independentistas que se vieron en las pasadas elecciones catalanas o los liberales radicales, el radicalismo es una lacra para el desarrollo; para todo tipo de desarrollo.
El radicalismo político aflora de vez en cuando por todas partes, y más en período de crisis. Empezando por los islamófobos como Geert Wilders, político neerlandés, que basa su partido en el rechazo al islam: una de sus propuestas es prohibir el corán, ¿Qué opinaría si se prohibiese la biblia en otros países? Yo creo que lo que sobra en nuestras sociedades no es el islam, sino pensamientos tan retrógrados como el de este señor. Con el islam moderado se puede convivir sin ningún tipo de problemas, incluso nos pueden aportar cosas valiosas a nuestra cultura europea. Con este tipo de intolerantes no. Otro ejemplo de islamófobos que afortunadamente no fue más que noticia unos días porque se consiguió pararle los pies (o más bien las manos con un corán, un mechero y algún liquido inflamable) fue el religioso estadounidense que pretendía quemar un ejemplar del libro sagrado musulmán. Y cómo, desgraciadamente, la estupidez es inherente al género humano y radicales hay en todas partes, algunos islamistas radicales amenazaban con atacar al mundo occidental si su acción se llevaba a cabo. En ese mundo vivimos: una persona anodina quema un libro sagrado para una parte de la población humana y puede desencadenar una oleada de atentados en Europa y USA. Vamos a ver, señores: si vuestro Dios existe, ¿Porqué no dejais que lo castigue él y punto, en vez de matar a gente inocente por la burrada cometida por un asno?
Más radicalismo político se acaba de ver en USA, país que parece capaz de dar lo mejor, pero también la gente más inculta y extremista (porque una persona culta, inteligente, con educación y que haya viajado a otras culturas no puede ser extremista) es el intento de asesinato de la congresista demócrata Giffords hace unos días. El clima político venía crispándose desde el surgimiento del Tea Party, formación surgida a la derecha del partido republicano y con una gran carga de intolerancia, violencia, radicalismo, y, muchas veces, incultura en sus discursos.
Tampoco son de recibo los radicales islámicos, que pretenden "liberar" su territorio masacrando a las minorías religiosas, especialmente a los cristianos. Para su información, el cristianismo es más antiguo que el islam y, por ejemplo, los coptos estaban en Egipto antes de la llegada de los conquistadores musulmanes.
Ahora tocan los independentistas radicales. Una cosa es amar a tu país y otra el nacionalismo, porque, como decía Einstein, "el nacionalismo es una enfermedad infantil, es el sarampión de la humanidad". No lleva más que a debates estériles sobre lineas imaginarias establecidas por el género humano. Tanto catalanes como flamencos y valones, así también etarras, a mi parecer ahora, ya en la segunda década del siglo XXI lo que se debe hacer es unir países, y no crear más fronteras. Otra cosa es África, que primero debe crearlas desaciendo las artificiales creadas por el colonialismo (Sudán del Sur, Sáhara Occidental), para poder crear instituciones fuertes, sanas y democráticas, y luego ir uniendose, en una Unión Europea a la Africana.
Ya sé que muy probablemente peque de optimismo excesivo, que es una utopía porque, como ya he dicho la estupidez es inherente al género humano, pero que se le va a hacer. La receta que yo recomiendo para estos males es una buena educación, y eso lleva tiempo.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Rebeldía

Sembraré de espinas mi camino
y así la senda será mía,
nadie podrá seber de mis tristezas
ni de mis alegrías,
cruzaré por el mundo solitario
hasta el fin de mis días,
y así seré el señor de mi silencio.

Será toda mi vida
una vida señera de hombre adusto
sin lágrimas ni risas

Afrontaré yo solo mi destino
y así será la senda mía.

Juan D'Hermida (M.M.G.)