¿Qué es el socialismo? A lo largo de la historia, muchas ideologías han llevado dicha palabra en su denominación, pero han sido radicalmente distintas entre sí. Hoy día, toca tener claro qué entendemos por socialismo.
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jueves, 9 de febrero de 2012
domingo, 16 de octubre de 2011
Lógica (falta de)
Estos días observo una enrome falta de lógica en las encuestas, y entre lo que oigo y lo que parece que va a ser. Una falta de lógica que no entiendo y que no creo que lleve a nada bueno.
Ayer mismo los llamados indignados volvieron, o volvimos puesto que yo también lo hice, a salir a la calle en una de sus convocatorias más multitudinarias y más globales que hayan sido. El movimiento de contesta al mercado libre y a las grandes entidades financieras, y que pide, entre otras cosas, una democracia más participativa, fue muy secundado por la población madrileña, así cómo en las demás ciudades españolas y de todo el mundo. Gritos contra la presión de los grandes grupos financieros y contra el poder que los mercados tienen sobre los gobiernos llenaron la tarde. Esto se ve secundado en las encuestas, dónde se ve que la población está muy a favor de la dación en pago, de la subida de impuestos a los ricos y a productos como el tabaco o el alcohol, de más control a los mercados, de una persona por cargo, de la creación de una banca pública, así como de medidas tipo el escaño 351, listas desbloqueadas o circunscripción única. Por no hablar de el rechazo que generan en la sociedad todos los recortes como despido de profesores interinos o poner la sanidad bajo gestión privada.
Sin embargo, el Partido que va por delante en las encuestas es lo contrario a eso. Allá donde han ganado en las últimas elecciones, se ve que hacen lo contrario de lo que pide la gente. Despido de profesores en Madrid, Castilla-La Mancha o Galicia, declaraciones anti abortistas, e insultos a aquellos que, simplemente, no piensan como ellos. Además de eso, el PP se presenta como el gran salvador ante la crisis económica. Sin embargo, las recetas que proponen son las que se han llevado a cabo hasta ahora, bajo orden de sus socios, que gobiernan tanto en Bruselas como en Berlín, Londres o París. Las medidas que reclaman de más austeridad, de bajadas de impuestos y de menor legislación en general han demostrado su fracaso. EEUU, o incluso el FMI, dirigido por una antigua ministra de economía partidaria de esa austeridad, alzan la voz, diciendo que la austeridad europea es contraproducente. No pueden venir ahora acusando al PSOE de "manirroto" cuando los ayuntamientos y comunidades con más deuda están gobernados por ellos, como Madrid o Valencia. No sé como pueden decir que quieren crear 3.5 millones de puestos de trabajo (¿Cómo? Si tienen la varita mágica, que la apliquen en sus comunidades...) aquellos que no hacen sino despedir funcionarios. Despidos que, para más inri, niegan. Acusan a Zapatero y al PSOE de no haber sabido ver la crisis, sin embargo, la organización encargada de esa tarea a nivel mundial, el FMI, estaba dirigida por uno de los suyos, Rodrigo Rato.
Me parece una vergüenza la negativa del PP a participar en un debate televisado con el PSOE en la televisión pública, que ha recibido premios internacionales por su calidad informativa e imparcialidad, acusándola de parcial, máxime cuando mientras ellos gobernaban fue condenada por manipulación, y que allá donde gobiernan manipulan la televisión autonómica, véase TeleMadrid o Canal 9. Considero que mina seriamente la calidad democrática. Al igual, me parece un tremendo retroceso negar el debate de propuestas de la manera que lo hace Mariano Rajoy: no se oye ninguna propuesta de su parte, sólo vaguedades del tipo "hay que crear confianza". En eso estamos de acuerdo, pero ¿Cómo se genera esa confianza? Eso es lo que hay que especificar. Sin embargo, sí que se oyen ecos, cómo cuando aseguran que no se van a echar para atrás en sus medidas, que reitero no sabemos, por muchas manifestaciones que haya: es decir que ya saben que van a adoptar medidas que van en detrimento del ciudadano y a favor de los bancos. Me parece una política decimonónica el apoyo que dan a la escuela privada, en perjuicio de la pública, la casi obligatoriedad en la práctica que tiene la materia de religión allá donde gobiernan, la gestión privada de la sanidad pública. No sirve de nada construir hospitales si están vacíos.
Al igual, no creo que deba llegar al poder un partido que comete actos casi delictivos. La difamación que han hecho estos últimos años de los miembros del Gobierno y del PSOE es absoluta y totalmente infame. No hacen más que acusar, pero luego no se atreven a llevarlo al juzgado, porque saben que es mentira. Y las pocas que sí que han llevado, para armar ruido mediático, no han prosperado. Y si sospecharan de que la justicia está manipulada por el PSOE, como han dejado entrever, habrían recurrido a Europa, cosa que no han hecho. Han intentado por activa y por pasiva salpicar al PSOE con la mierda que tienen ellos, tipo Gürtel o la operación campeón. No lo han conseguido a nivel judicial, pero a los ciudadanos, muy probablemente algo sí que les ha quedado. El PP representa la derecha más rancia que hay en Europa, o casi. Mientras sus socios empiezan a ver sus errores, y quieren poner un impuesto a los ricos, en el PP se niegan, como el Tea Party. Mientras sus socios europeos, como los franceses, no cuestionan la separación entre Iglesia y Estado, el PP pretende que ha de ser la Iglesia quien dicte la moral y que puedan decidir si una ley puede o no ser aprobada en el Parlamento. Mientras empiezan las guerras del agua, el PP quiere privatizar empresas como el canal de Isabel II. Todos los partidos del mundo se unen en defensa contra el terrorismo; el PP es el único que hace demagogia con ese tema y sigue atribuyendo el 11M a ETA (hasta en los libros de historia franceses aparece como Al Qaeda) y hace todo lo posible por torpedear las acciones del Gobierno contra ETA, acciones que han llevado a la banda a su momento más débil de la historia. Pretenden que el Gobierno viole la separación de poderes e ilegalice a Bildu, a pesar de la sentencia del TC. Se ha de recordar que Rubalcaba dijo que respetaría la sentencia, pero que no era partidario de la legalización.
Enfrente, tenemos al PSOE. Desgastado por haber aplicado las políticas que le mandan desde Europa los dirigentes del PPE, el PSOE presenta a un candidato que busca recuperar la izquierda. Los Partidos Socialistas europeos buscan en su conjunto reconstruir su discurso, abandonando la fatídica tercera vía, democratizándose. España no es una excepción. Pero lo ha conseguido. El PSOE ha recuperado en gran parte su esencia socialdemócrata, por mucho que le pese a aquellos que querían que continuase el camino hacia la derecha para aprovecharse electoralmente. Siendo realistas, el PSOE es el único partido de izquierdas que puede alcanzar la presidencia del Gobierno. El PSOE, por mucho que griten algunos en las manifestaciones, no es lo mismo que el PP. No decimos que los derechos sociales dependen de lo que opine la mayoría, no recortamos en Educación o Sanidad, no mentimos en la cara de los ciudadanos como hacen desde el ejecutivo madrileño al decir que no hay recortes, como hace la ex primera dama al decir que el aire de Madrid es limpio, desde el ejecutivo valenciano al decir que Camps y Fabra (el de Castellón) están limpios. El PSOE no ha tenido oportunidad de aplicar la política económica que cree la mejor desde que estalló la crisis las únicas políticas que llevan claramente el sello socialista son las sociales, y ahí sí que se ha hecho un muy buen trabajo.
No digo que el PSOE sea perfecto, no lo es. Sin embargo, las propuestas del PP, las pocas que hay, ya se ha demostrado que no valen para solucionar la crisis. Hay que invertir, en empleo, en Educación, en Sanidad. De otra manera no se va a salir. Hay que recuperar las políticas keynesianas. El PSOE no tuvo el valor de pinchar la burbuja inmobiliaria que nos ha metido en una crisis tan grave; pero no hay que olvidar que fue el PP quien creó esa burbuja con su ley de suelos. Hemos cometido errores, como quitar el impuesto al patrimonio, pero los corregimos, recuperándolo. El PP no merece llegar a La Moncloa. Y atacando al PSOE como se hace en las manifestaciones, se ayuda a que llegue. Entiendo que no se vote al PSOE, aunque no lo comparta. Pero que se vote. IU, Equo... a mi juicio no son la mejor opción, pero sigue siendo mucho mejor que el PP. Votar en blanco o nulo no es la solución.
¿Quieres participar en política más de una vez cada cuatro años? Afiliate a un Partido. Vota las ejecutivas, derríbalas si no te gusta su labor. No hace falta que se esté 100% de acuerdo con su partido, nadie lo está. Que cualquiera que se considere de izquierdas, que lea el programa del PSOE, y que diga si es lo que dice la calle o no. Que diga si hay algo que no le guste. Si bien es cierto que la política se ha alejado del ciudadano, yo creo que es sobre todo el ciudadano medio quién se ha desentendido de la política, y ahora se queja de las decisiones.
Me parece una vergüenza la negativa del PP a participar en un debate televisado con el PSOE en la televisión pública, que ha recibido premios internacionales por su calidad informativa e imparcialidad, acusándola de parcial, máxime cuando mientras ellos gobernaban fue condenada por manipulación, y que allá donde gobiernan manipulan la televisión autonómica, véase TeleMadrid o Canal 9. Considero que mina seriamente la calidad democrática. Al igual, me parece un tremendo retroceso negar el debate de propuestas de la manera que lo hace Mariano Rajoy: no se oye ninguna propuesta de su parte, sólo vaguedades del tipo "hay que crear confianza". En eso estamos de acuerdo, pero ¿Cómo se genera esa confianza? Eso es lo que hay que especificar. Sin embargo, sí que se oyen ecos, cómo cuando aseguran que no se van a echar para atrás en sus medidas, que reitero no sabemos, por muchas manifestaciones que haya: es decir que ya saben que van a adoptar medidas que van en detrimento del ciudadano y a favor de los bancos. Me parece una política decimonónica el apoyo que dan a la escuela privada, en perjuicio de la pública, la casi obligatoriedad en la práctica que tiene la materia de religión allá donde gobiernan, la gestión privada de la sanidad pública. No sirve de nada construir hospitales si están vacíos.
Al igual, no creo que deba llegar al poder un partido que comete actos casi delictivos. La difamación que han hecho estos últimos años de los miembros del Gobierno y del PSOE es absoluta y totalmente infame. No hacen más que acusar, pero luego no se atreven a llevarlo al juzgado, porque saben que es mentira. Y las pocas que sí que han llevado, para armar ruido mediático, no han prosperado. Y si sospecharan de que la justicia está manipulada por el PSOE, como han dejado entrever, habrían recurrido a Europa, cosa que no han hecho. Han intentado por activa y por pasiva salpicar al PSOE con la mierda que tienen ellos, tipo Gürtel o la operación campeón. No lo han conseguido a nivel judicial, pero a los ciudadanos, muy probablemente algo sí que les ha quedado. El PP representa la derecha más rancia que hay en Europa, o casi. Mientras sus socios empiezan a ver sus errores, y quieren poner un impuesto a los ricos, en el PP se niegan, como el Tea Party. Mientras sus socios europeos, como los franceses, no cuestionan la separación entre Iglesia y Estado, el PP pretende que ha de ser la Iglesia quien dicte la moral y que puedan decidir si una ley puede o no ser aprobada en el Parlamento. Mientras empiezan las guerras del agua, el PP quiere privatizar empresas como el canal de Isabel II. Todos los partidos del mundo se unen en defensa contra el terrorismo; el PP es el único que hace demagogia con ese tema y sigue atribuyendo el 11M a ETA (hasta en los libros de historia franceses aparece como Al Qaeda) y hace todo lo posible por torpedear las acciones del Gobierno contra ETA, acciones que han llevado a la banda a su momento más débil de la historia. Pretenden que el Gobierno viole la separación de poderes e ilegalice a Bildu, a pesar de la sentencia del TC. Se ha de recordar que Rubalcaba dijo que respetaría la sentencia, pero que no era partidario de la legalización.
Enfrente, tenemos al PSOE. Desgastado por haber aplicado las políticas que le mandan desde Europa los dirigentes del PPE, el PSOE presenta a un candidato que busca recuperar la izquierda. Los Partidos Socialistas europeos buscan en su conjunto reconstruir su discurso, abandonando la fatídica tercera vía, democratizándose. España no es una excepción. Pero lo ha conseguido. El PSOE ha recuperado en gran parte su esencia socialdemócrata, por mucho que le pese a aquellos que querían que continuase el camino hacia la derecha para aprovecharse electoralmente. Siendo realistas, el PSOE es el único partido de izquierdas que puede alcanzar la presidencia del Gobierno. El PSOE, por mucho que griten algunos en las manifestaciones, no es lo mismo que el PP. No decimos que los derechos sociales dependen de lo que opine la mayoría, no recortamos en Educación o Sanidad, no mentimos en la cara de los ciudadanos como hacen desde el ejecutivo madrileño al decir que no hay recortes, como hace la ex primera dama al decir que el aire de Madrid es limpio, desde el ejecutivo valenciano al decir que Camps y Fabra (el de Castellón) están limpios. El PSOE no ha tenido oportunidad de aplicar la política económica que cree la mejor desde que estalló la crisis las únicas políticas que llevan claramente el sello socialista son las sociales, y ahí sí que se ha hecho un muy buen trabajo.
No digo que el PSOE sea perfecto, no lo es. Sin embargo, las propuestas del PP, las pocas que hay, ya se ha demostrado que no valen para solucionar la crisis. Hay que invertir, en empleo, en Educación, en Sanidad. De otra manera no se va a salir. Hay que recuperar las políticas keynesianas. El PSOE no tuvo el valor de pinchar la burbuja inmobiliaria que nos ha metido en una crisis tan grave; pero no hay que olvidar que fue el PP quien creó esa burbuja con su ley de suelos. Hemos cometido errores, como quitar el impuesto al patrimonio, pero los corregimos, recuperándolo. El PP no merece llegar a La Moncloa. Y atacando al PSOE como se hace en las manifestaciones, se ayuda a que llegue. Entiendo que no se vote al PSOE, aunque no lo comparta. Pero que se vote. IU, Equo... a mi juicio no son la mejor opción, pero sigue siendo mucho mejor que el PP. Votar en blanco o nulo no es la solución.
¿Quieres participar en política más de una vez cada cuatro años? Afiliate a un Partido. Vota las ejecutivas, derríbalas si no te gusta su labor. No hace falta que se esté 100% de acuerdo con su partido, nadie lo está. Que cualquiera que se considere de izquierdas, que lea el programa del PSOE, y que diga si es lo que dice la calle o no. Que diga si hay algo que no le guste. Si bien es cierto que la política se ha alejado del ciudadano, yo creo que es sobre todo el ciudadano medio quién se ha desentendido de la política, y ahora se queja de las decisiones.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Extremismo democrático
Hay personas y colectivos que tienen la manía de autoerigirse en los únicos que, según ellos, defienden una idea, un planteamiento, que a la vez restringen a la concepción que ellos tienen de ese mismo planteamiento. Pasa con el término "izquierda", que tanto marxistas como anarquistas reservan para sí, excluyendo a los demás de él, ideas que sí que pueden ser de izquierdas, como la socialdemocracia. Está pasando también con el concepto de "democracia". Ahora resulta que en una democracia hay que votarlo absolutamente todo.
Estamos asistiendo a una reforma Constitucional, que algunos sectores quieren que se ratifique por referéndum. Es una idea que puede parecer tentadora, pero que en realidad esconde muchos problemas detrás de ella. Una gran parte no acudiría a votar, lo que restaría credibilidad a este ejercicio "democrático", pues ¿es válido el resultado de un referéndum, una elección que tenga una participación inferior al 50%? Yo lo dudo. No se puede pedir a la población que decida sobre algo que es tan complicado como la financiación de un estado, pues muy poca gente posee los conocimientos necesarios en economía para hacerlo. Tampoco se puede pedir un referéndum sobre nada que afecte a la economía actualmente, porque la presión de los mercados sobre la deuda soberana y la bolsa de Madrid sería tremenda, llegando muy posiblemente a obligar a la UE a poner sobre la mesa un rescate como el de nuestro vecino Portugal, Irlanda, o Grecia, lo que tendría consecuencias desastrosas sobre la vida de los ciudadanos durante muchos años. Y si esto no ocurre antes del referéndum, ocurriría al finalizar la votación y ver un resultado contrario a los mercados, como pasaría en un referéndum sobre esta reforma. La democracia no consiste en que se tenga que votar todo. No estamos en una democracia directa ni en un régimen asambleario, cosa que, por otra parte, sería imposible con el volumen de población actual.
Sin embargo, esto no quita que esta reforma constitucional sea un error. Es un error meter en la Constitución uno de los "mandamientos" de la ideología neoliberal. El déficit es una útil herramienta que tiene el Estado para inyectar dinero a la economía real, al sistema financiero, en época de crisis; es decir, de aplicar políticas Keynesianas, que ya han demostrado en repetidas ocasiones su efectividad. Y poner el la Constitución que se debe priorizar el pago de deuda al pago de sectores como la Sanidad, la Educación, al pago de las pensiones o del subsidio del desempleo es simple y llanamente un error. Nunca hasta ahora había sido la deuda estatal un excesivo problema en una crisis financiera, es más, el Estado generaba deuda al invertir dinero en el sistema financiero, lo que dinamizaba la economía y a medio plazo era la solución de la crisis. Y, no haciendo falta más inversión, el Estado recuperaba lo invertido y pagaba la deuda por los medios normales de financiación del Estado. La deuda pública no ha sido un problema de nuestro Gobierno. Nosotros no teníamos una deuda pública excesivamente grande, nuestro problema es la privada, que no se paga con austeridad en las administraciones. El problema de una deuda pública demasiado grande lo tenían en países como Francia, Alemania, o Italia, dónde sí que poseía un volumen importante. Ahora nos obligan a curarnos de sus males, que nosotros no sufrimos.
Y esta reforma vuelve a mostrar la incapacidad del Gobierno en explicar sus medidas, en explicar, precisamente, que no son suyas, sino que siguen las directrices de la Unión Europea, que ahora mismo está en manos de la derecha. Esta reforma, al igual que otras tantas aparece a la población como decidida en La Moncloa, cuando en realidad lo ha sido en Berlín. Esta reforma adolece de unas formas que ponen en cuestión la calidad democrática, no por la ausencia de referéndum, sino por las prisas y la fecha. El error más grande no es reformar la Constitución sin referéndum, sino el haber tardado 30 años en hacerlo. Se podían haber introducido reformas en la Carta Magna mucho antes, reformas que sí que podían haber sido votadas, reformas que son de sentido común y que no hubiesen supuesto, creo yo, demasiada polémica, como el garantizar la igualdad de sexos en el acceso a la Corona. Es estúpido tener a la Constitución como algo intocable y perfecto. La realidad cambia, y el marco legal debe hacerlo con ella.
Esta reforma limita mucho una de las principales diferencias entre el PP y el PSOE a la hora de hacer frente al problema de el exceso de gastos. Los gobiernos "populares", todos los de derechas, porque CiU también; como se ve en Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia o Cataluña priorizan el pago de la deuda en detrimento del pago de farmacias, de la manutención de la educación (con el despido de interinos), de la Sanidad, cosa que se respeta entra las filas socialistas.
Y, ante todo, no se entienden las prisas por hacerlo a tres meses de las elecciones, máxime cuando entrará en vigor dentro de varios años. No se entiende que sea un gobierno socialista quien proponga la medida, no se entiende que se acelere tanto, reduciendo al máximo el necesario debate para cualquier reforma constitucional, lo cual mina la calidad democrática de nuestro país.
Esto dicho, al fin se ha reformado la Constitución. El problema no es que no se vote en referéndum, el problema es que ésta haya sido la primera reforma constitucional. Ahora, y a más tardar, la reforma Constitucional no debe ser seguida de referéndum, sino precedida por él. El referéndum que lleva tanto tiempo pendiente, sobre monarquía o República, y según el resultado, se deberá reformar la Carta Magna, o no. Eso si no hay otra reforma que vaya antes.
viernes, 29 de julio de 2011
Patriotismo de latón
Desde hace unos meses, estamos viendo el auge de un espetro político que se creía residual: la extrema derecha. Haciendo bandera de patriotismo, se dedican a poner trabas a ese país que dicen tanto amar y defender. Desde el Tea Party en EEUU hasta Europa, parece que el daño que le hacen a su país es proporcional al nacionalismo de su discurso.
En USA, el Tea Party está a punto de crear una suspensión de pagos que acarrearía la rebaja de la nota de la deuda emitida por EEUU por primera vez en su historia (aunque por otra parte, quizás eso haría que el Gobierno estadounidense se sumase a las voces críticas contra estas entidades, monstruos del capitalismo más voraz), lo que sería un gran problema para la economía norteamericana y mundial. El Tea Party parece no proponer ninguna opción más que la desaparicion del estado, porque no aceptan la propuesta ni de su propio partido, el Republicano, que a pesar de ser totalmente liberal (en el sentido europeo del término), no la aceptan por "moderada". Entre otras cosas, porque mantiene unas becas de estudio para chavales pobres... ¡Que monstruosidad! ¡Que los pobres puedan estudiar! Ni hablemos ya de la subida de impuestos propuesta por los demócratas a las clases más altas. ¡Dónde vamos a llegar! ¡Que los ricos paguen impuestos para que los pobres tengan una calidad de vida un pelín mejor! ¿Derecha ultraconservadora? A mi me parece más cercano a las ideas anarquistas y la única ley que aceptan: la del más fuerte, la ley de la selva. Y sí, anarquistas, porque ellos también proponen un "acercamiento"de la política a la sociedad mediante pequeños grupos vecinales. "Desprofesionalizar" la política, dicen. Yo lo entiendo como que los que decidan sobre economía sea gente sin preparación alguna y dirigidos directamente por la Cámara de Comercio, la gran CEOE americana, que de hecho se gasta un montón de dólares en financiar las campañas electorales del Partido Republicano. Pero que se va a esperar de un país dónde un chaval de 20 años no puede beber una cerveza pero uno de 12 sí que puede comprarse un arma. Que se va a esperar de un grupo poítico que cree necesario perforar todo el mundo en busca de petróleo, que no se "cree" (¿Creer? Es un hecho, no una creencia como ese Dios al que tanto adoran...) el cambio climático, y que en el siglo XXI, en los albores de la era digital, cree necesario una vuelta al sistema democrático del siglo XVIII.
Y en Europa no vamos rezagados. Acabamos de ver una manifestación propia de la España de los años 20 y 30, y no de la Noruega del siglo XXI, en la cual un "iluminado" ha asesinado a jóvenes militantes de las Juventudes Laboristas, jóvenes que creían en una sociedad mejor, más igualitaria y más libre, y luchaban por ello gracias a las herramientas de un Estado democrático, por vía exclusivamente pacíficas. Estamos asistiendo a la entrada en los Parlamentos, al establecimiento entre las tres fuerzas políticas más poderosas a partidos que sostienen un discurso xenófobo, islamófobo y antidemocrático en algunos casos. ¿Ayuda a Noruega el que haya 76 personas menos? Desde luego que no. Intentando justificandose mediante una retórica que muestra su incultura al resto del mundo, la persona que ha hecho esto no ha conseguido sino el rechazo de sus ideas (o al menos de sus actos) por la sociedad y por todo el espectro político, inclusive los partidos mas próximos a sus ideas, como el "Partido del Progreso" en el que militó, y que hoy es la segunda fuerza política de Noruega. Ya no hablamos de los peligrosos partidos comunistas con los judíos detrás que se temían antes de la guerra, sino de la idea según la cual los Partidos Socialistas pretenden el establecimiento de un marxismo-islamismo o de un marxismo-interculturalismo ¿Sabe que es el marxismo? Los partidos Laboristas y Socialistas de Europa abandonaron esa ideología hace tiempo. Pretenden (como están consiguiendo en Dinamarca) cerrar las fronteras.Que no entren los inmigrantes. Que sólo queden los "Europeos" cristianos de toda la vida, y sólo falta añadir que sean altos, rubios y de ojos azules. Y esas ideas han cristalizado en Partidos como el de Geert Wilders en los Países Bajos o Plataforma per Catalunya en España; o se han infiltrado en los Partidos Conservadores como pasa con el PP en Cataluña y García-Albiol, o se han visto abocados a adoptar esa retórica para mantener su espacio electoral, como le ha pasado a Sarkozy en Francia. Incluso ha habido casos en los Partidos de Izquierdas, como es el caso de Thilo Sarrazin en el SPD alemán. Sus ideas se ven amplificadas por los medios de comunicación. Todo esto sostenido con la retórica nacionalista cercana a la del NSDAP. Pero la realidad, como demuestran numerosos estudios, es que los inmigrantes son un colectivo que aporta más dinero a la sociedad del que recibe, un colectivo que realiza la mayoría de los trabajos que hoy día el Europeo considera "indignos", como trabajar doce horas al día en un invernadero, tareas de limpieza etc etc. Por lo tanto, la inmigración beneficia a la sociedad. Un colectivo que en numerosas ocasiones es explotado, y que no sabe defenderse adecuadamente por medios legales, es mas víctima que culpable. Un ejemplo de ello es la ciudad considerada la más importante y conocida del mundo, New York, que es un gran crisol de inmigrantes, y lo ha sido a lo largo de la historia. Desde Chinatown y Koreatown, o Little Italy y hasta el Bronx (la zona más variada etnicamente del mundo), pasando por Harlem y East- Harlem (también llamado el Harlem Latino , o "El Barrio"), NYC es lo que es gracias a la inmigración.
Otra clase de discurso nacionalista que está hiriendo al país al que dice defender se da en Bélgica: con tal de avanzar hacia la independencia de Flandes, el N-VA está bloqueando todo acuerdo en el país, lo que se traduce en caos económico en un período de crisis internacional. Otra cosa similar a pasado en Portugal: Europa impone unas consignas a seguir de corte indudablemente liberal, y el Gobierno, socialista, no puede sino presentar un plan de ajuste contrario a su ideología y discurso. Pero el principal partido de la oposición, que se supone tiene una ideología liberal vota en contra. Resultado: Portugal cae, elecciones y un plan de ajuste mas duro que el anterior, lo que sin duda no es ayudar al País. Lo mismo en Grecia, el partido conservador vota en contra de planes de ajuste propuestos por sus socios Europeos. Y algo similar pasó aquí en España, dónde el PP votó en contra de un plan de ajuste que seguía las consignas dictadas por sus socios Europeos con fines únicamente electoralistas.
¿Eso es ayudar a su país? Yo creo que no. Ayudar a su país es ayudar a salir de la crisis, para lo que todo el mundo tiene que ceder, ayudar a su país es ayudar a sus ciudadanos, y no a la Bolsa (aunque no hay que ignorarla, y a veces ayudar a los ciudadanos pasa por ayudar a la bolsa, o más bien no hacerlo les perjudica gravemente). Basta de nacionalismos de pacotilla, que no hace sino dividir, enfrentar y poner trabas a ese país que tanto aman.
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